A principios de septiembre llegó Noelia y con ella el cambio de casa y algunos paseos. No voy a juntarlo todo en un post como otras veces, sólo lo referente a naturaleza, las fiestas no son tan vistosas en fotos. Empezamos yendo a Belair National Park, en Adelaide Hills, unas colinas que rodean la ciudad por el este y donde se hay hasta 6 parques naturales. Ese día íbamos a la “caza” de algún koala y tuvimos suerte, pero no tanta como nos habría gustado. Eso sí, vimos orquídeas salvajes, que son autóctonas de por aquí. El lugar es gigante y precioso, tiene un lago y esta habilitado para hacer chuletadas. Existen un montón de rutas a pie o en bici y también hay espacio para deportistas, pues cuenta con pistas de tenis y un campo de footy (parecido al rugby pero en campo ovoide). Aquí las fotos:
A la semana siguiente, gracias a Maky (porque fuimos en su furgo), visitamos Cleland Conservation Park. Este sitio es una mezcla entre un zoo y un parque natural, me explico. Los animales andan por ahi a su rollo y tienen muuucho espacio para ellos pero no deja de ser un lugar con vayas y gente atosigándolos (vimos a varios niños persiguiendo canguros y tratándolos como peluches). Bueno, el detalle del día fue que te dejan tocar a un koala mientras le dan de comer. Aparte de esto, pudimos ver unas cuantas especies que no son fáciles de encontrar en libertad puesto que son nocturnas y muy huidizas, por ejemplo: wombats, wallabys (canguros pequeños), demonios de tasmania, dingos, pelicanos, patos salvajes, ibis, periquitos, varias ranas, serpientes, bandicoots y alguno mas que se me escapa ahora. Mejor les dejo con las fotos:
En la próxima entrega… Outback y Centro de Australia (Uluru, Kata Tjuta y Kings Canyon).
Sí, sé que no suena bien del todo porque le falta un verbo a la frase, pero es que aquí se dice así. Viene a ser un hola, un buenos días, o un qué tal? en el inglés de los australianos. Mañana hará dos semanas que pisé este país y se me han pasado volando y eso que aparte de los primeros ajetreos del principio he hecho más bien poco. Ya tengo casa, vivo en una mini-mansión de 6 habitaciones, dos baños, dos neveras y dos jardines, el de la entrada y el de la parte de atrás. De las 6 habitaciones 5 están ocupadas pero sólo he conseguido ver a mi vecino más lejano, Nathan, un chaval australiano con el que no coincido para nada. El resto de las habitaciones deben estar habitadas por fantasmas porque no hacen ni ruido al caminar, cosa que oiría porque los suelos son de madera.
Aparte de la casa he tenido tiempo de pasear un poco por la ciudad, he visitado el mercado central, el barrio chino (que sólo son dos calles) y me he dado una vuelta por el río Torrens. Éste atraviesa y separa Adelaide centro de North Adelaide, un barrio en una colina que como su nombre indica se encuentra al norte del río.
Ayer (jueves 23 de julio) tuve la oportunidad de ir con Liam (el compañero de casa de Maky y Jocelyn) a un lugar llamado Eagle Mountain Bike Park a las afueras de la ciudad. El tío controla en el tema de las bicis y ayer ibamos a probar a hacer unas fotos de el haciendo cosas por allí. El resultado es el siguiente:
Y por último, la sorpresa del día la dieron unos animalitos muy especiales que andaban por ahí sin que yo supiese que podían estar rondándonos. La zona esta plagada de koalas y según Liam, de vez en cuando se ve algún canguro por allí. Como nadie duda que soy un tipo con mucha suerte, ante mis narices se apareció uno y unos cuantos koalas, de los cuales alguno hasta posó para la cámara. Las fotos de tan gratos momentos:
Sin más, hasta la próxima!
Visita rápida al palmeral de Łódź aquí llamado Palmiarnia. Se encuentra en el parque Źródliska I. Decir que tienen una gran variedad de flora sub- y tropical (con palmeras canarias y plataneras sudamericanas) y una buena colección de cactus y sucedáneos. También hay varias peceras de agua caliente y tortugas de orejas rojas. En el palmeral me quedé sin cámara debido a la alta humedad que reina así que las fotos son del parque en el que se encuentra. Sin más, las fotos:
Aquel que aparto el agua para pasar era un mariquita, yo camino por encima como un basilisco, mira que guay. Coñas aparte, echarle huevos para caminar por un lago congelado es algo que no se me había pasado por la cabeza hasta esta misma mañana. Aprovechando que ha salido el sol de verdad (no sólo 5 minutos), hemos vuelto a visitar el parque Reymonta. Sabíamos que estaba cubierto por nieve como todo lo demás estos días, pero no que estaba tan congelado que se pudiese caminar por el. Para ilustrar el post, comparación del parque en otoño y en invierno (octubre vs febrero). Y ahora las fotos de la hazaña!















